domingo, 31 de enero de 2016

La calle del descanso (3a de Pasteur Sur)

Hoy vamos a trasladarnos a la antigua calle  del  descanso ahora  conocida  simplemente como  la    de  Pasteur Sur,  para  ver porque poseía tan singular nombre y que acontecimientos se han presentado ahí.

Es sorprendente que en un espacio tan pequeño se halle contenida tanta historia. Esta calle de Pasteur ubicada entre Independencia y Reforma era conocida como la calle del descanso. Pero, ¿cuál es la razón de dicho nombre? Hay dos posibles razones una, por cierto, bastante tétrica. En nuestro Querétaro colonial previo al siglo XVIII se solía enterrar a los muertos al poco tiempo de su deceso, esto posiblemente por razones higiénicas, para evitar los malos olores y demás, sin embargo pronto se encontraron cuerpos cuyo estado agónico mostraba que pertenecían a personas que habían sido enterradas  vivas, y es que la rapidez con que se enterraban y el desconocimiento de  los síntomas de ciertas enfermedades impedían comprobar el estado vital del supuesto muerto. Por esta razón en el siglo XVII en el número 6 de la antigua calle del descanso se creó una oficina en la cual eran depositados los cadáveres para ser velados por sus deudos y ser depositados al día siguiente, de esta forma, se tenía al menos un día más para comprobar que el supuesto difunto estuviera realmente muerto.

La otra posible razón para haber obtenido tan particular nombre, es que en tiempos pasados, en esa calle, a las condenados a muere que iban camino al patíbulo, se les permitía un rato de descanso durante el cual podían tomar y comer aquello que sus carceleros le suministraban como última voluntad. Terminado el descanso se dirigían a su cruel destino.

Algunos dicen que la causa del nombre es la primera razón, otros que la segunda, lo cierto es que las dos posibilidades hacen merecedora a la calle del exhausto nombre  que  poseía.  Pero  los  eventos  históricos  acontecidos  en  este  pequeño espacio de Querétaro no se reducen a estos dos que acabamos de mencionar.

En  la  casa  número  14  vivía  el  Presbítero  José  María  Sánchez  uno  de  los conspiradores de la Independencia. En esta casa se realizaban tertulias en las que supuestamente  se  realizaban  estudios  científicos,  pero  que  en  realidad  fungían como reuniones para la elaboración de propaganda independentista.


Además, en la casa número 7 vivió Tomás Mejía durante el sitio de Querétaro, uno de los generales de Maximiliano de Absburgo. De origen indígena, nació en la Sierra Gorda de Querétaro, en la localidad de Pinal de Amoles, y murió fusilado junto a Maximiliano y Miguel Miramón en el cerro de las campanas. Se dice de Mejía que fue el único que murió viendo de frente a sus ejecutores, como orgullosa de las acciones que había realizado durante su vida.