Hoy vamos a trasladarnos a la
antigua calle del descanso ahora conocida
simplemente como la 3ª
de Pasteur Sur, para
ver porque poseía tan singular nombre y que acontecimientos se han
presentado ahí.
Es sorprendente que en un
espacio tan pequeño se halle contenida tanta historia. Esta calle de Pasteur
ubicada entre Independencia y Reforma era conocida como la calle del descanso.
Pero, ¿cuál es la razón de dicho nombre? Hay dos posibles razones una, por
cierto, bastante tétrica. En nuestro Querétaro colonial previo al siglo XVIII
se solía enterrar a los muertos al poco tiempo de su deceso, esto posiblemente
por razones higiénicas, para evitar los malos olores y demás, sin embargo
pronto se encontraron cuerpos cuyo estado agónico mostraba que pertenecían a
personas que habían sido enterradas vivas,
y es que la rapidez con que se enterraban y el desconocimiento de los síntomas de ciertas enfermedades impedían
comprobar el estado vital del supuesto muerto. Por esta razón en el siglo XVII
en el número 6 de la antigua calle del descanso se creó una oficina en la cual
eran depositados los cadáveres para ser velados por sus deudos y ser
depositados al día siguiente, de esta forma, se tenía al menos un día más para
comprobar que el supuesto difunto estuviera realmente muerto.
La otra posible razón para
haber obtenido tan particular nombre, es que en tiempos pasados, en esa calle,
a las condenados a muere que iban camino al patíbulo, se les permitía un rato
de descanso durante el cual podían tomar y comer aquello que sus carceleros le
suministraban como última voluntad. Terminado el descanso se dirigían a su
cruel destino.
Algunos dicen que la causa del
nombre es la primera razón, otros que la segunda, lo cierto es que las dos
posibilidades hacen merecedora a la calle del exhausto nombre que
poseía. Pero los
eventos históricos acontecidos
en este pequeño espacio de Querétaro no se reducen a
estos dos que acabamos de mencionar.
En la
casa número 14
vivía el Presbítero
José María Sánchez
uno de los conspiradores de la Independencia. En
esta casa se realizaban tertulias en las que supuestamente se
realizaban estudios científicos,
pero que en
realidad fungían como reuniones
para la elaboración de propaganda independentista.
Además, en la casa número 7
vivió Tomás Mejía durante el sitio de Querétaro, uno de los generales de
Maximiliano de Absburgo. De origen indígena, nació en la Sierra Gorda de
Querétaro, en la localidad de Pinal de Amoles, y murió fusilado junto a
Maximiliano y Miguel Miramón en el cerro de las campanas. Se dice de Mejía que
fue el único que murió viendo de frente a sus ejecutores, como orgullosa de las
acciones que había realizado durante su vida.